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Cuento

Cobertura total de una orgía

Cuento

La reunión de la cooperativa de zurdos no se podía postergar más. Había un elefante en la habitación (An elephant in the room): uno de los puntos que eran parte del acuerdo de grupo lo tenían que discutir, todos pensaban largo y tendido sobre eso, pero seguir evitando y postergando la charla sólo podría causar más ansiedad. Una conversación reguladora vendría bien.

Martín llevó la picada y el pan, Diego las chelas y las provisiones, y Milena compró la tira de asado y la mayonesa en la carnicería a la pasada.

Ya con la picada en frente y destapando las primeras rubias Milena puso al elefante en frente de todos:

– Hay que hablar sobre el temita este de la cobertura

– Creo que sí. Yo tengo mis dudas. Vos decís que con una cantidad impar de personas se cubrirán todos los huecos ?

– Pa mí que sí – Aseguró Mile.

– Mm … Yo la pensaría un poco más. – agregó Diego, y sacó del costado un block de hojas lisas y un lápiz con el cuál empezó a trazar un dibujo, continuó entonces hablando – El hombre tiene dos agujeros y la mujer tiene tres. Hay que definir primero qué entendemos por tapar un agujero …

– Para mí el agujero se tapa o con el miembro genital, o con las manos.

– ¿ Los pies no valen ? Digo, para darle cabida a los fetichistas …

– Supongamos pa empezar, pa simplificar ideas, que solo se aceptan miembros y manos.

– Uh, qué bajón …

– Bue, supongamo entonces.Y ?

– Supongamos pa empezar, que tenemos la orgía más simple posible de todas.

– El trío !

– Eso mismo, el trío. Si es un trío de una mina con dos tipos – Diego entonces hizo los tres fosforitos en la hoja, en una posición media polémica, – podés hacer o bien doble penetración, o bien oral y penetración, pero en ambos casos te sobra un agujero –

– Usarías la mano de uno de los otros …

– ¡ Eso mismo !

– Pero ¿ y los agujeros de los hombres ?

– Ahí, calculo que si la mina le mete la mano a uno de los tipos – dibujó un trazo curvo que se suponía sería una mano aunque un poco deforme — , ese tipo le mete mano al otro, y el otro le mete mano en la boca a la mina ya estaríamos …

– ¡ No ! ¡ No estamos ! ¡ Porque faltan las bocas de los tipos !

– Ufff sí …

– ¡ Que se coman la boca entonces si son machos !

– ¡ Ta, pero ahí hay que agregar que se aceptan bocas ! Si aceptamos bocas, sí.

– Bien, ganaste en este caso. Creo que me estoy haciendo una imagen en la mente de cómo quedaría. Pero … ¿ Y si son dos minas y un tipo ?

– Ahí precisamos más tipos. Por cada mina que agregás, sumás tres agujeros más tenés que pensarla así – dijo Diego mientras dibujaba muñequitos con cabello largo a un costado de la hoja y les ponía un número 3 encima.

– Me parece que con dos minas y un tipo siempre te sobra un agujero.

– Qué fuertes declaraciones … – Dice Mile con voz seria, y todos se largan a reír.

– Qué nivel de profundidad – Añadió Diego

– Hablando en serio – Dice Martín con una risita leve mirándolos a ambos – aunque resulta difícil hablar en serio ahora … – los otros se tapan la boca de la risa, mientras Martín hace un intento por continuar su monólogo – si vos tenés dos minas y un tipo, podrías penetrar con miembro y con dos manos del tipo en 3 agujeros de las minas, las minas podrían a su vez comerse la boca entre sí, una de ellas taparía el agujero restante del tipo, pero aún así quedaría la boca del tipo libre y uno de los agujeros de una mina libre, tipo se tendría que agachar para besar ahí lo cual difícil imaginarse cuán posible sería ejecutar semejante maniobra.

Mile escupió la cerveza que estaba tomando, y Diego se puso en posición fetal en el sillón conteniendo las contracciones de la panza.

Se bajaron un par de chelas como cuarto intermedio para darle descanso a la discusión del tema central, y luego retomaron el tópico:

– Un enfoque natural para continuar creciendo – dijo Martín mientras se acomodaba sus lentes culo botella para sumar puntos de intelectualismo ebrio – sería armar grupos de una mina con dos tipos. Si cada grupito se cubre de la forma que venimos imaginando hasta ahora, todos entonces estarían cubiertos.

– O sea que acá tamos tirando abajo la teoría de Milena de que la cantidad debe ser si o si impar, cuando en realidad es siempre un múltiplo de tres, que no tiene por qué siempre ser un número impar (3, 6, 9, … y así).

– ¡ Uh lalá, miralo al señor Euclides ! Arranca por la derecha el genio de las Matemáticas … – dijo Mile en tono de burla gastándolo.

– Igual … dos tipos y dos minas pueden llegar a funcionar … – pensó Diego en voz alta.

Se hizo un silencio de algunos segundos, mientras los otros dos re-calculaban como el Waze cuando le cambiás la ubicación de destino:

– No la estoy viendo, eh ? … Capaz que ya me empedé – dijo Martín lo que obligó a Diego a aclarar un poco las cosas:

– Mirá: cada tipo se pone con una mina diferente. Las minas pueden comerse la boca, los tipos penetran por un lado, con la mano penetran por el otro. Cada mina le mete la mano a su tipo, y los tipos se pueden comer la boca a piaccere … Y ahí tapamos todo.

– Más desafiante aún sería una comida de boca de mina a tipo. Una comida hetero, ahí te obliga a flexionarte un poquito, no ? – Sugirió Mile.

– Hay que ver ahí las habilidades de contorsionista: yo me doblo un poquito la columna y me quedo llamando a emergencia. Dieguito pide cambio por lesión lumbar …

Las carcajadas se intensificaron cada vez más.

– Pará, entonces ya tenemos dos esquemas posibles: grupos de una mina con dos tipos, y grupos de dos minas con dos tipos. Grupos de a tres, o grupos de a cuatro. No descartemos para expertos en contorsionismo el caso de dos minas con un tipo – Dijo Mile.

– Esatameeenchi

– O podés tener un híbrido … opa me puse picante, un híbrido – se festejaba con una risita, después siguió – tipo, mechar grupos de tres con grupos de cuatro.

– Ta, entonces esto nos daría un panorama más claro para armar bien las inscripciones.

– ¿ Y no habrá otra forma de hacerlo ? ¿ No podremos hacer una especie de cadena humana orgiástica ?

– ¡ Uhhh qué hermosa expresión la que acabás de deslizar amewo ! – festejó milena y luego se bajó el resto de la botella de chela en fondo blanco.

Todos aplaudieron después como focas a la par riéndose.

La juntada siguió su curso, y el asado vuelta y vuelta ya estaba poniéndose a punto. La mujer empoderada a cargo del parrillero entonces sacó las tiras, las presentó sobre la tabla de madera, y cortó el asado con la cuchilla en trozos chicos. No iban a hacer ninguna ensalada, era complicarse demasiado el partido, así que simplemente picaron la carne y la comieron con la mano acompañándose de unas tajadas de pan flauta y mucha mayonesa para que la carne deslice por el tubo del esófago una vez ingresada por el agujero bucal.

En el medio tuvieron que ir al quiosco de la esquina para abastecerse con más litros de combustible dorado, de tanta comida les había dado mucha sed, y de tanto conversar acerca de coberturas de agujeros se empezaron a marear. Ya eran expertos en orgías sin haber estudiado nada ni haber aprobado ningún examen.

Cuando la comida ya estaba terminando de hacer la digestión en los estómagos, Diego volvió sobre el tema en cuestión:

– Gurishes, todo muy lindo con este análishis teórico que hishimos hoy, la verdad nos felishito como grupo por todo esto que estamosh armando – dijo y se bajó un buche más del néctar de los dioses, luego retomó – pero … paa mí que estamosh metiendo mucha teoría, y poca práctica che.

– Ufff sí, es verdad – sugiere Mile, luego agrega – yo creo que nosotros tres estamos en la situación ideal para hacer un plan piloto … no creen ?

La pregunta de Mile fue como poner otro elefante imaginario más en el centro de la sala. Diego y Martín intercambiaron miradas por un instante. El que rompió el silencio esta vez fue Martín:

– Sí, creo que podríamos probar … aunque debo reconocer que nunca besé a un tipo.

Se generó un momento más de risa para descomprimir.

– Yo tampoco, pero shi hay que shacrificarse por el bien de nuestro proshecto, sho me tiro al agua – dijo Diego y le dedicó una miradita sensual a su amigo …

– Ah pero te pusiste como loquiiita … – contestó Martín después de bajarse la enésima botellita de Corona, después siguió – bueno, supongo que a un amigo de toda la vida le puedo comer la boca perfectamente.

Mile miraba ese intercambio desde cerca con cierta curiosidad mientras mascaba con muchas ganas el último puñado que sobraba de maníes, fijando la mirada caliente en los otros dos. Ya se estaba poniendo en clima, y se sentía bastante preparada para la acción:

– Bueno chicos, entonces … supongo que no hay más tiempo que perder, no ? La vida es una, y estamos nosotros tres acá. No nos perdamos esta oportunidad. Es por el bien de la cooperativa, ¿ no ?

Todos asintieron con la cabeza. Dejaron las botellas arriba de la mesa ratona, Diego se fue al baño a acomodarse un poco e inspirarse, Martín fue por las provisiones, y Milena ya se fue enfilando para la habitación.

El plan piloto era crucial para demostrar en la práctica lo que en teoría se habían aburrido de discutir toda la noche.