La Radio Encriptada
Reflexión
El aire es un medio de difusión: una vez emitida una señal, la misma no se dirige únicamente hacia su destinatario, sino que derrama en múltiples direcciones.
Tiene algo de democracia y algo de indiscreción: es un medio compartido. Todo lo que se arroja a él queda, al menos por un instante, disponible para cualquiera que se encuentre dentro de su alcance.
Pasa con nosotros cuando estamos rodeados de gente y hablamos, o gritamos. Si están todos callados nos van a escuchar, en cambio si estamos rodeados de murmullo existen altas chances de que no nos registren, generándose entonces una competencia entre emisores por ver quién alza mejor la voz. Pero en principio si están atentos a lo que tengas que decir, van a escucharte y van a interpretar tus palabras de acuerdo a sus mundos internos.
Lo mismo pasa en una red social, aunque no está tan presente este tema del aire como medio de difusión; sí existen conceptos como el de los seguidores. Si seguís a alguien y ese alguien publica, va a aparecer en tu feed y si lo deseas vas a clickear y a leer.
Es la magia que tiene esto: como todos somos potenciales productores de contenido, todo aquello que escribamos tiene un alcance bastante similar al que tendría si saliéramos a la calle a gritar, y quienes nos rodearan fueran todos nuestros seguidores.
Y lo que más me encanta es el juego que alguien puede hacer con el mensaje que transmite: se puede enviar un texto que todo el mundo entienda y comprenda, que un seguidor al azar lo lea, le de su interpretación e incluso le termine gustando, o le llegue a su mundo interior de alguna forma. Y se puede pretender también, que ese mismo mensaje (el mismo texto, el mismo grito !) le llegue a una personita particular de una manera muy especial. Descubrí que ese juego me encanta.
Descubrí que puedo hacerle mimos a alguien, mientras a la vez puedo contar una historia de amor, de erotismo, policial, o de lo que fuese. Pero lo más importante son esos mimos. Esas caricias literarias, que encienden el cerebro de esa persona que tanto anhelamos prender.
Mis cuentos pueden ser un mensaje claro y evidente para todos, y al mismo tiempo ser un mensaje encriptado que sólo una persona en el mundo podría desencriptar adecuadamente.
Sólo una tiene la llave del cofre. La tiene y puede destrancarlo, abrirlo, y observar plenamente el brillo de su valor. Apreciar que el gesto de escribir tiene esa intención focalizada y dirigida.
Y ese alguien sos vos.