La vuelta en sí
Cuento
Hay algo que está presente ahí, que necesita resolverse. Como pequeñas manchas en un fondo blanco. Como aquello que se ve, que no impide, pero que sí molesta porque ahora se ve.
Como todo lo no identificado, hasta el día que se lo señala y se le pone nombre, molesta pero se barre por abajo. Se finge.
Su existencia le ha sido revelada de alguna forma, como quien no puede verla a simple vista, pero después viene otro, retira el telón y el problema aparece. Un tercero se lo hace ver con otra perspectiva.
Las diagonales se ven mejor desde afuera.
Se hizo manifiesto entonces.
Saber que necesita arreglo es una cosa, distinto es tener una mínima puta idea de cómo se resuelve. Se vuelve difícil cuando la causa originaria está en el interior, y se carece de un mapa que lo guíe hacia buen puerto.
El mecanismo se dispara una y otra vez. Tiene períodos de silencio, en donde se esconde de nuevo detrás del mantel por un tiempo.
Pero eso está ahí. Todavía está. Y puede reaparecer. Y vuelve a aparecer cada tanto. A veces es en pensamientos, otras en sensaciones, otras en decisiones no forzadas.
Es una fuerza interna que se impulsa hacia un tipo especial de daño. Un otro desde adentro, busca eyectarse siempre hacia lo suyo. Para esa fuerza el mundo externo no existe, entonces cuando se manifiesta, aplica la violencia sobre él.
Lo peor es que no lo busca, no lo quiere. Lo peor es que, mientras todo el tiempo está en alerta, ante una pequeña distracción, frente a un pestañeo, en un momento de caída de la guardia, la fuerza interna sale y lo rompe. Le da un golpe. Lo empuja.
Después se queda pensando por qué mierda le pasa eso. Por qué piensa con latigazos a la espalda, por qué siente una caída más al pedregullo, enredándose entre sus pies. Por qué decide una vez más ir y marcar una cruz sobre su cuerpo.
Sabemos que está, debemos seguir escarbando hasta saber por qué está, hasta encontrar la salida si es que la hay. Abrir esa calle cerrada.
O al menos encontrar ese manotazo de telón que lo tape cuando quiera volver.
No se quiere hacer más una cruz a sí mismo. Se la quiere empezar a hacer a él. A ese intruso.