MILF
"No todo es falo", me dijiste una mañana cuando estábamos en el cuarto …
Escribo estas líneas con la libertad que viene de quien tiene la certeza de que tus ojos no se posarán sobre este texto. Aunque a decir verdad no la tengo. Digamos entonces que lo que voy a relatar es a riesgo puro de que lo leas, pero sé que si lo vas a leer te va a importar poco, no va a haber ningún reclamo ni queja. Este texto a partir de ahora entonces deja de ser mío para ser del pueblo lector. Así como lo fueron un par de poemas también.
Tenías varios años más que yo, y me chupaba un huevo. Tenías también a un hijo adolescente que bien pudo haber sido mi primo menor, pero también me chupaba un huevo. Tenías un idealismo para el amor sideral que solamente vos lo entendías. Te encantaba la idea de un imposible: que te gustara un tipo y que no te diera bola, que lo persigas y que no te registre nunca. La imposibilidad de la concreción de un deseo. Los que te gustaban y concretaban te aburrían enseguida. Abrirte para mí era como resolver un cubo de Rubik de trescientos cuarenta y ocho cuadrados: tan imposible como atrapante.
Tomábamos mucho vino y fumábamos Mari. También habano y vaper. Te encantaba la idea de perderte, de no saber bien a dónde ir, de vivir en medio de una incertidumbre constante. De que todo te desarme y te deje a la intemperie.
Me llamabas Nene. Me decías Nene todo el tiempo en ese momento. Me idealizaste tanto en tu cabeza que yo era un nene por ser menor, y eso en sí mismo te prendía fuego completamente. Creo que te excitaba más el Nene que yo. Comenzabas vocalizando ese Nene, cantándolo como si estuvieras en un coro del infierno pasional, y ni bien empezabas con el Nene, seguías, lo repetías aún más, no parabas, y las gotas de sudor te iban inundando de a poco como filtradas entre los poros.
Ay, Nene. Qué rico, Nene. Seguí así, Nene. Uff no, qué hijo de puta que sos, Nene.
Y si te calentaba el Nene … a mí me encendía el triple.
Me la ponía como un fierro.
Cuando no estaba presente el Nene, surgía desde tu más íntimo rincón vocal el Depravado. Qué cara de Depravado que tenés, ay cómo me mirás así Depravado, ay cómo lo hacés, Depravado. Le clavaba la vista bien profundo mientras descendía a saludar o saborear sus labios abiertos, carnosos y jugosos como un buen pedazo de pulpón a la parrilla en su punto exacto de cocción. Una pena que eras muy rápida, me hubiese encantado que demorases un poco más, para así disfrutar como un espectador estrella de tu propio momento cúlmine. Ver que te me ibas así era como ver el agua escaparse entre mis dedos. Aunque al mismo tiempo me encantaba que tu llama se prendiera tan así, tan fugaz, tan veloz.
Tan rápido que tan sólo la punta de una lengua en un roce, una sugerencia de roce de un labio sobre tu ingle, tal vez tan sólo echarte un soplido suave a una distancia prudencial conectando con tu mirada, podían estallar el incendio más caótico que un pirómano pudiera ambicionar.
Le llamabas a mi lengua Satisfier.
Estabas totalmente loca, pero loca de las que me ponen como un tronco de eucaliptus. Loca bien, digamos.
El placer máximo de los dioses era amamantarme en vos. Volver como treinta y cinco años para atrás bien allá a mis raíces, simular lo que antaño hacía de bebé, pero sin lactosa de por medio.
Mamá: tu Nene te bebe toda.
Quitarte ese sostén era la perdición, quitártelo a mordidas mientras te activabas completa cuando te miraba, porque nunca iba a dejar de clavarte fijo aunque te estuviera devorando con mi boca como en un buffet libre.
La última vez la recuerdo hasta hoy. Tuve que poner a lavar la sábana porque tenía visita familiar después. Me hubiese encantado que me la mojaras muchas veces más, hubiese pagado hasta con mi vida en su momento por verte ir de este plano varias veces, por que me siguieras complicando las visitas, el lujurioso siempre quiere más lujuria. El ego siempre quiere más ego y se alimenta del alma. Pero me chupa un huevo el alma no quiero hablar de eso ahora.
Sólo quería hablar de la MILF.
La del vino, la falopa y las charlas profundas.
La del placer sin medida y sin techo.
Mamita.
Tú fuiste the Mother I would like to Fuck.
Atentamente el Nene.