No podía parar
Micro-relato
No podía parar. Las piernas se movían en forma coordinada hacia adelante y hacia atrás. La rodilla de la pierna que iba adelante intentaba elevarse lo máximo posible, mientras que el talón de la otra pierna tenía que acercarse a la cola. Los brazos con manos en puño también hacían lo suyo. El sudor no dejaba de brotar por los poros, y los pulmones no daban abasto inyectando oxígeno al cuerpo. Detenerse era entregarse.
Un hormigueo se empezó a sentir de a poco en los posteriores, intentaba ignorarlo, había que continuar, por más que el cuerpo dijera basta, y los latidos no cabían más en el corazón. Entonces siguió moviendo las piernas hacia adelante y hacia atrás, siempre coordinadas, aunque la amplitud ya no era la misma que antes igual insistió, siguió hacia adelante …
Hasta que la mandíbula del depredador, con sus colmillos afilados, por fin le mordió el tobillo.